Aun a riesgo de caer en el tópico de "las cosas no son como las de antes", no cabe duda de que lo que hoy nos venden en la gran mayoría de establecimientos es algo que, si bien se parece a un tomate -es rojo-, no tiene el tacto que tiene un tomate, ni tampoco huele como un tomate, y -ni que decir tiene- no sabe, ni por asomo, como sabe un tomate. Por no hablar, claro está, de que tampoco tiene la misma porción de nutrientes que un tomate de los buenos nos aportará: una gran variedad de minerales fundamentales importantísimos, 300.000 millones de vitaminas por lo menos, y una extraordinaria combinación de licopeno y otros antioxidantes beneficiosos para la salud cardiovascular, la vista y las defensas, y que además ayudan al organismo a reducir el envejecimiento celular y a prevenir el desarrollo de diferentes tipos de cáncer.
Vamos, lo que viene siendo SALUD, en mayúsculas, en cada delicioso bocado. Si quieres saber más, basta con tomarse un minuto y buscar en Google "nutrientes tomate" o "beneficios tomate" (cualquier cosa por el estilo) para alucinar con lo increíble y saludable que es esta fruta... o este fruto... o esta verdura... o esta hortaliza... ¡¡Jajajaja el mítico debate que continúa todavía abierto en las calles!!
Claro que alguien dirá que, hoy por hoy, no sería posible comprar tomates en el súper de la esquina si no fuese por la industrialización de la agricultura, si no fuese por las macroproducciones, y si no fuese por la investigación genética y por el uso de pesticidas y fertilizantes que permiten a) dar con las mejores cepas para el cultivo, b) protegerlas de las inclemencias y de las diferentes plagas posibles, y c) darles el suministro de nutrientes necesario para que crezcan y maduren en un corto período de tiempo. Y otra cosa que tampoco resultaría posible sería cubrir la ingente demanda de éste y otros alimentos agrícolas -sobre todo cereales- ni, por supuesto, la producción de estas cantidades sería económicamente viable para cualquiera interesado en cultivar y producir.
Para los que le sacan punta al tema no me defiendo: los que opinen así probablemente lleven una buena parte de razón. Aunque mucho me temo que éste es uno de esos temas con una laaarga disyuntiva entre una buena lista de ventajas y otra igual de inconvenientes y, la verdad, no tengo ni idea de este asunto -mi única idea de cultivar es que "hay que regar las plantas", ya ves tú-.
Lo cierto es que no se podría ser más ignorante que yo en este debate: no sé nada de agricultura, y menos aun de economía. Pero lo que estoy diciendo es algo muchísimo más sencillo que todo esto. Y es que la única manera de comerse un tomate -repito, un tomate de verdad- es, hasta donde yo alcanzo a entender: o bien comprándolo por un "incómodo" precio en cualquiera de las tiendas ecológicas que tan de moda están en estos tiempos -que son maravillosas, nadie lo niega-; o bien -la mejor opción, a mi parecer- puedes plantar tus propias plantas.
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| ¡Mira qué feliz el tío con su matita de tomate! |
Es una idea muy romántica la de la huerta. Simplemente, plantas lo que tú quieras y después cuidas de que no falte tierra, sol y por supuesto agua, mucha agua. Y entonces ocurre algo que a mí aún me sigue pareciendo mágico: semana tras semana, te quedas maravillado al ver cómo crece cada vez más y más verde donde antes no lo había, y cuando aparecen los frutos puedes apreciar cómo cambian de color y de tamaño de un día para otro. En otras palabras, "ves cómo ocurre": así se forman los tomates. Por no hablar del momentazo de cortar medio minuto antes lo que necesitas para hacer tu ensalada, o tu gazpacho, o tu salsa. O de la satisfacción que supone saber que lo que cortas es, exactamente, lo que te quieres comer, y nada más. Nada de fertilizantes, ni de pesticidas. Nada de química en tu plato. Sólo tierra, y sol, y agua. Y todos los nutrientes del mundo. Y el mejor sabor que puedas imaginar, un sabor de esos que no te gustaría olvidar nunca.
Suena maravilloso y es porque, en efecto, lo es. Ya lo creo que lo es.
Suena maravilloso y es porque, en efecto, lo es. Ya lo creo que lo es.
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| Poco verde, mucha tierra, y alguna plantita torcida... ¡Por algo se empieza! |
Sin embargo, cuidar un huerto conlleva también -en función del tamaño, sobre todo- tiempo y esfuerzo, y en ocasiones puede requerir un duro trabajo físico, además de una buena dosis de paciencia, bendita paciencia. Desde el "crudo" suelo hasta el delicioso gazpacho hay que: desbrozar, arrancar malas hierbas, doblar el lomo, quitar palos, hojas, raíces y piedras, levantar la tierra con azadón, cribar, volver a doblar el lomo, palear, cargar, rastrillar, quitar más palos, hojas, raíces y piedras, arar, plantar (cuando no has tenido que hacer además tus propios semilleros), regar, regar otra vez, volver a doblar el lomo, lidiar con los topos, volver a regar, vigilar los pulgones, otra vez regar, fumigar planta por planta con insecticidas orgánicos que tú mismo has preparado hirviendo ajos (wtf*#!?!), observar con regularidad, más regar... ¡Y volver a doblar el lomo una vez más!
Mucho curro. Pero sin duda, sin ningún tipo de duda, ver crecer tu propio huerto verdaderamente ecológico bien merece el esfuerzo. Y aunque sea un trabajo duro, es también uno de esos que puedes encontrar placentero y disfrutar mientras lo haces. Además, visto lo visto, me parece una de las ocupaciones más saludables y reconfortantes en las que emplear el tiempo, qué quieres que te diga.
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| Viví es una hortelana más que consumada, y desde hace ya unos pocos años conoce bien lo que es doblar el lomo |
Además, parafraseando a mi amigo Iván -y no podría estar más de acuerdo-, "antes que echarle a las plantas productos químicos y recoger cientos de frutos prefiero darles únicamente agua, aunque recoja un sólo tomate". Uno sólo. Y bastará para que todo cobre sentido. ¡¡¡Y es porque será un tomate de verdad!!! Y podremos comprobarlo al mirarlo: es feo, está lleno de bultos y tiene manchas; al tocarlo: aquí está duro, aquí blando, y es bien carnoso; y al olerlo: huele a fruta, a vitaminas, a sol, a tierra, a agua, a salud -no sé qué es pero huele delicioso-. Pero por encima de todo, lo comprobaremos al probarlo. Todo el esfuerzo realizado, el tiempo, no importará. El duro trabajo se olvidará. Las dudas que aún tuviéramos se irán. Cualquier discusión posible, cualquier debate, desaparecerá. Y entenderemos por qué habrá merecido la pena.
"Esto sí..."
Me ha parecido cojonudo un vídeo de la ONG "Veterinarios sin fronteras" sobre los tomates, y los no tan tomates. Merece la pena verlo, es súper divertido. Los protagonistas son Joaquín Reyes y Carlos Areces, de Muchachada Nui... ¡¡¡NUI!!! Ahí va el enlace:
Por supuesto, en términos prácticos piensa que quien dice tomates puede estar diciendo lechugas, o pimientos, judías, calabacines, acelgas, pepinos o zanahorias, o también pimientos chowrisewros... Y tampoco es que haga falta un "terreno" donde plantar, ¡¡con una maceta y una ventana queda el tema apañao!!
Yo he tenido mucha suerte este año, y me han hecho un regalazo muy especial que me ha hecho un montón de ilusión: estoy "de prestao" en la huerta de Viví, ya que no iban a utilizar parte del suelo y me han dejado plantar a mí. ¡¡Muchísimas gracias!! Y claro, ahí no queda la cosa, lo mejor es que me ayudan más de lo que yo mismo hago, y que además de disfrutar como un enano estoy aprendiendo bastante -normal cuando no se tiene ni idea y alguien generoso comparte lo que sabe-. Hemos pasado la tarde del jueves plantando, y aunque casi me la cargo rastrillando a cholón donde acabábamos de plantar, hemos conseguido dejar listos y regados los tomates, las judías y las lechugas. Aunque realmente hemos currado dos -Viví me enseñaba cómo hacer y yo hacía- y mientras 8 miraban, muy español eso...
Aquí pongo un vidiete que he hecho con mi Go Pro, un timelapse de estos de hacer una foto cada x tiempo -5 segundos en este caso- y juntarlas todas -unas 1500- en un pase acelerado. ¡Muy divertido! La Viví se meaba al verlo...
Resumiendo, que como soy bien novato en el tema, en principio sirva este verano de prueba con los tomates y cuatro cositas más, a ver qué sale. Además, necesitaremos tener un poco de suerte porque está haciendo un tiempo bastante raro, y el calor veraniegoorl está tardando demasiado en "entrar" (ya se me están pegando hasta las expresiones de campesino...). Espero aprender todo lo que pueda con la ayuda de Viví para, más adelante, seguir plantando y cultivando ésta y muchas otras verduras y hortalizas..... ¿O eran frutos?



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